Durante 4 años, el fotógrafo platense Diego Defeo retrató el paisaje y los habitantes de barrios marginados de Capital, La Plata y Gran Buenos Aires. El resultado es un libro que impacta por sus imágenes y emociona por sus historias

Foto: Diego Difeo

Por Pao De Senzi

“Wacho retrata un viaje a lo desconocido” dice, en un breve epílogo, Diego Defeo. Así cierra un trabajo fotográfico de cuatro años en el que retrató figuras, calles, casas y rutas de diferentes barrios marginados de Capital, gran Buenos Aires, gran La Plata, Lugano, Villa 20, Soldati, Villa Elisa, Camino Negro a Punta Lara, Varela y las villas platenses de Las Quintas, Montoro y La Cantera, entre otros.

El resultado es el libro Wacho (se aclara: en quechua  cuzqueño wakcha significa sin padre o madre, huérfano o pobre), editado a fines del año 2025, en el que las fotografías en blanco y negro nos permiten sumergirnos en mundos y submundos retratados por Defeo, docente, fotógrafo egresado de la Universidad de la Plata como realizador audiovisual.

La edición gráfica comienza con el relato breve y definitivo de Ramón Ávila, un chaqueño llegado a la ciudad a fines de los ochenta, que se instaló con su familia en lo que hoy es Lugano, cuando no había nada, “solo pasto y una laguna”. Diego Defeo lo conoció mientras filmaba junto a su colega Cristian Juré el documental Alegría y Dignidad, y el contacto permaneció por algunos años, hasta que volvieron a encontrarse en la realización de proyecto Wacho.

Un dato interesante del libro es que las palabras son pocas. Solo incluyen detalles técnicos (usó una cámara telemétrica de 1972 modelo Smena 8, entre otros datos no menores), una brevísima biografía del autor y algunos comentarios sobre el trabajo realizado, en donde suma agradecimientos. Pero en esas palabras hay algo que, ciertamente resulta muy importante y es la descripción de sensaciones del fotógrafo. Los miedos, la expectativa, el resultado esperado. El resto, son imágenes en blanco y negro, esfumadas, duras, curiosas y enigmáticas, pero completamente descriptivas.

Wacho parece seguir la línea del relato de Ramón Ávila: “…Cuando llegamos… quemábamos todo lo que encontrábamos y con eso hacíamos la comida. Al día siguiente, cuando amanecía todo el lugar estaba cubierto de cenizas, de ahí nacimos nosotros, de las cenizas, como El Ave Fénix…”. Esa sensación de bruma que deja el polvo de cenizas es la que recorre cada imagen en blanco y negro de este trabajo magnifico y emotivo de Defeo.

https://www.instagram.com/wacho55

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