La muestra Cuerpo textil se puede recorrer hasta el lunes 11 de mayo inclusive

Esta exposición propone una ambiciosa revisión de la práctica de la artista colombiana Olga de Amaral. Abarca desde la década de 1960 hasta principios de los 2000, incluyendo diversas etapas de su desarrollo artístico. Más de cincuenta obras provenientes tanto de colecciones públicas como privadas de Bogotá, Medellín y Nueva York conforman este recorrido de seis décadas que ofrece a los visitantes la oportunidad de explorar un cuerpo de obra de gran fruición visual y experimentación material.
Olga de Amaral
Bogotá, Colombia, 1932
Estudió Dibujo Arquitectónico en el Colegio Mayor de Cundinamarca y en 1952 se trasladó a Estados Unidos para formarse en textiles en la Academia de Arte Cranbrook, en Michigan. En la década de 1960 fue profesora en la Haystack Mountain School of Crafts y participó en exposiciones destacadas, como Wall Hangings en el MoMA de Nueva York, antes de presentar su muestra individual Woven Walls en el Museo de Artes y Diseño en 1970. Tras vivir en Barcelona y París a comienzos de los años setenta, regresó a Colombia, representó al país en la Bienal de Venecia de 1986 y tuvo su primera gran retrospectiva en el Museo de Arte Moderno de Bogotá en 1993. Ha realizado cerca de cien exposiciones individuales y participado en más de cien colectivas. Su obra integra colecciones permanentes de instituciones como el Banco de la República, el MoMA y el Metropolitan Museum de Nueva York, el Museo de Arte Moderno de París y el de Kyoto.

Más info
Alrededor de 1957, la artista colombiana Olga de Amaral y su marido, Jim Amaral, fundaron en la ciudad de Bogotá el taller Telas Amaral. Especializado en la creación de telas para tapicería, interiores y moda, se concibió desde sus inicios como un espacio de trabajo artesanal que combinaba diseño contemporáneo y técnicas textiles tradicionales colombianas.
Durante los primeros años, Telas Amaral operó con telares manuales y empleó fibras de origen natural como lana, algodón, lino y crin de caballo. Con el paso de los años, el taller amplió su capacidad productiva y diversificó su oferta, incluyendo tapetes, biombos, cortinas y telas para mobiliario y vestuario. El matrimonio Amaral ganó rápidamente reconocimiento, y sus textiles comenzaron a circular tanto en hogares bogotanos como en el ámbito internacional, llegando incluso a firmas como Chanel e Yves Saint Laurent.
Entre las creaciones del taller se encuentran las mantas guajiras, que recuperaron la tradición textil local y fueron muy buscadas como trajes de gala entre las damas colombianas durante los años setenta. La moda vernácula también tuvo un foco importante en esta época a través de Artesanías de Colombia: una propuesta orientada a las clases medias y altas urbanas que conjugaba materiales y técnicas locales con una mirada moderna asociada a la calidad y el refinamiento.
Fuente: MALBA






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